Hoy, solo cerca de un 13% de los jugadores federados en Chile son mujeres: muy por debajo respecto a la región y países desarrollados. Más que una cifra, es una señal clara del enorme espacio que tenemos para crecer. El golf chileno enfrenta así uno de sus desafíos más relevantes y, al mismo tiempo, una de sus mayores oportunidades: el desarrollo del golf femenino. No se trata únicamente de aumentar números, sino de construir un deporte más diverso, más representativo y sostenible en el tiempo.
Como Federación, hemos definido con claridad que este será uno de los pilares de nuestra gestión. Esta no es una intención declarativa, sino una línea de acción concreta que se traducirá en programas, espacios y nuevas formas de entender cómo se practica el golf hoy. El primer gran desafío es convocar. ¿Cómo acercamos el golf a mujeres que hoy practican otros deportes como el pádel o el tenis? ¿Cómo logramos que quienes nunca han tenido contacto con este deporte lo vean como una opción real, entretenida y accesible? La respuesta pasa por generar instancias de entrada más simples, más sociales y menos intimidantes. El golf no debe ser percibido únicamente como un deporte competitivo, sino también como una experiencia recreativa, formativa y enriquecedora.
Pero atraer es solo el comienzo. Tan importante como sumar nuevas jugadoras es lograr que se mantengan en el tiempo. Y aquí aparece una de las principales barreras: el tiempo. Sabemos que el golf, en su formato tradicional, exige varias horas, lo que muchas veces resulta incompatible con la vida laboral y familiar. Por eso, debemos adaptarnos. Formatos más cortos, como rondas de 9 hoyos, competencias ágiles y espacios de práctica más flexibles, son parte del camino. Asimismo, avanzar hacia clubes más integrados, con facilidades que permitan compatibilizar la vida familiar —como espacios adecuados para niños— será clave para construir una comunidad más inclusiva.
Este es un desafío compartido. La Federación, los clubes y los propios socios debemos trabajar en conjunto para generar un entorno que invite, reciba y acompañe a más mujeres en el golf. En esa línea, estamos impulsando un plan de desarrollo femenino, donde las iniciativas cumplen un rol central. En unas semanas más lanzaremos un programa que busca ser una puerta de entrada concreta al golf, combinando aprendizaje, comunidad y una experiencia adaptada a las realidades de hoy. No se trata solo de enseñar a jugar, sino de generar un espacio donde las mujeres se sientan cómodas, motivadas y parte de este deporte.
Hemos dado pasos importantes, como la creación de un comité dedicado al desarrollo del golf femenino y la designación de liderazgo específico para llevar adelante este plan. Pero el verdadero cambio vendrá de la capacidad de todos —Federación, clubes y comunidad— de impulsar esta transformación. Porque el futuro del golf chileno también se juega aquí. Y ese futuro será más fuerte en la medida en que más mujeres se acerquen, participen y hagan suyo este apasionante deporte.
Guillermo Christiansen
Pdte. Federación Chilena de Golf