Se bajó el telón de la edición 2022 de la Copa los Andes en un exigente y estratégico trazado del Porto Alegre Country Club de Brasil, que dejó un aprendizaje importante para los equipos nacionales, que finalizaron sus actuaciones con realidades disímiles.
Comenzamos con los Varones, que se despiden de Brasil en el sexto puesto, pero con un aprendizaje importante, apuntalado por la transición que se vivió en esta edición, con cuatro de cinco jugadores jóvenes, que realizaron su debut en el certamen.
Los hermanos Roessler, Clemente Silva y Martín León dejaron la sensación que estamos viendo una generación que aspira a cosas importantes en las próximas ediciones, apoyados en la experiencia de Martín Cancino y del capitán Ignacio Basagoitía, que ya han librado batallas continentales en el Sudamericano por equipos.
Mientras tanto, en el apartado femenino hubo suspenso y sufrimiento hasta el último minuto. Las nacionales igualaron en el octavo puesto del tablero con Ecuador y la definición del desempate favoreció a las nacionales por una mínima ventaja en hoyos ganados.
Así, con sufrimiento incluido, las Damas chilenas (María José Hurtado, Amelia Ruiz, Michelle Melandri, Agustina Gómez Cisterna y Florencia Dufey) suman un aprendizaje y una experiencia importante de cara a sus próximos desafíos, destacando el hecho de seguir luchando, a pesar de las adversidades y de insistir, a pesar que los resultados no reflejaban lo que veíamos en cancha.
Así, se cierra la edición 2022 del certamen en el que Argentina y Colombia revalidaron sus títulos en Varones y Damas respectivamente, dejando todo servido para iniciar la cuenta regresiva para la edición 2023, que se disputará a finales del próximo año en Cali, Colombia.