Esta fue la pregunta que realizó en septiembre pasado la revista Golf, en su Anonymous Pro Survey, donde el 44% de ellos respondió que SI.
Esta respuesta que puede parecer anecdótica es muy grave, especialmente porque si eso sucede en el PGA TOUR el circuito más prestigioso y competitivo del mundo, como será a nivel más local.
Nuestro país no está ajeno a estos problemas, es más en los últimos años se ha hecho más común en los Abiertos las descalificaciones por descontarse palos, anotarse menos, o por mover la pelota donde no corresponde. No estoy hablando aquí de descalificaciones por desconocimiento de las reglas, sino derechamente por hacer trampa.
Para mí el golf es sinónimo de rectitud, de buen comportamiento, de Fair Play. Así me lo enseñaron, y que ganar haciendo trampa era un pecado mortal, una mancha que nunca se borra. Es importante que todos entendamos que basta una vez en que nos tilden de tramposos para quedar marcados por el resto de la vida. Si no basta con observar porque los integrantes del PGA TOUR no aprecian mucho a Vijay o a Reed; o porque son fans hasta la muerte de Phil, de Ricky o de Tiger. Esto no es mera coincidencia.
El respeto y el prestigio con virtudes que se ganan con mucho esfuerzo y que pueden perderse muy fácil, por lo que tenemos que tener extremo cuidado con lo que hacemos, especialmente en esta era de las redes sociales donde todos somos denunciantes.
Yo quiero salir a jugar, disfrutar, pasarlo bien y si además hago un buen score mejor aún. Salir a jugar y tener que vigilar constantemente a uno de mis partners, que lata más grande; prefiero el Fair Play.
Columna por: Desirée Soulodre