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Golf para todos
La irrupción de Joaquín Niemann marcó un punto de inflexión en el país.
Foto por: OnlyMedia

A veces, el crecimiento de un deporte no se mide en trofeos ni en rankings. Se mide en algo mucho más silencioso: en cuántas personas deciden empezar. El golf está viviendo uno de esos momentos.

Los datos compartidos por The R&A no son solo estadísticas: son una señal. Más de 65 millones de adultos jugando, 47 millones de jóvenes sumándose, y un total que supera los 112 millones de personas practicando el deporte en el mundo, fuera de Estados Unidos y México.

Pero lo más importante no es el número. Es la tendencia. El golf está creciendo. Y no de cualquier manera.

Está creciendo en diversidad, en formatos, en accesibilidad. Desde canchas tradicionales hasta driving ranges, simuladores y nuevas formas de acercarse al juego, el deporte está encontrando caminos distintos para conectar con nuevas generaciones. Se está abriendo. Y eso cambia todo.

Porque durante años, el golf cargó con una imagen rígida, distante, incluso inaccesible para muchos. Hoy, esa barrera empieza a romperse. Lo que antes parecía exclusivo, hoy empieza a sentirse posible.

Hay chicos que toman un palo por primera vez. Hay familias que encuentran en el golf un espacio compartido. Hay nuevas historias empezando a escribirse en lugares donde antes el golf apenas llegaba. Ese es el verdadero cambio.

El crecimiento global no es solo una buena noticia para la industria o las federaciones. Es una oportunidad. Una invitación abierta para que más países, más comunidades y más jugadores se sumen a este nuevo capítulo del deporte.

Porque cuando un deporte crece así, no lo hace hacia arriba. Lo hace hacia afuera. Se expande. Se mezcla. Se vuelve más humano.

Y en ese movimiento, el golf empieza a parecerse cada vez más a lo que siempre tuvo que ser: un juego para todos.

Pero ese fenómeno global no es ajeno a Chile. Al contrario, lo refleja con fuerza propia.

Desde 2018 —año que marcó un punto de inflexión con la irrupción de Joaquín Niemann— la actividad en el país ha crecido de manera sostenida. Las vueltas jugadas aumentaron un 35%, cerrando 2025 con más de 520.000 rondas oficiales, acompañadas además por un alza del 17% en la cantidad de vueltas por jugador, alcanzando un promedio de 32 al año.

En ese mismo período, más de 6.700 nuevos jugadores se incorporaron al sistema federado, elevando el padrón en un 15% hasta alcanzar cerca de 17.000 golfistas activos.

El crecimiento también se trasladó a la competencia: el calendario oficial aumentó un 25%, superando los 100 torneos y ocupando más de 200 días al año. Dentro de ese ecosistema, las bolsas de premios también dieron un salto, superando los $1.000 millones de pesos, impulsadas por abiertos de clubes, campeonatos nacionales y la presencia internacional del Korn Ferry Tour con el Chile Classic.

No es casualidad. Es consecuencia.

Porque cuando el mundo abre el golf, Chile responde.
Cuando el juego se expande, Chile crece con él.

Y en ese diálogo entre lo global y lo local, el mensaje es claro: el golf ya no es un espacio cerrado. Es un territorio en expansión.

Un lugar donde cada vez más personas encuentran su camino.
Un lugar donde, definitivamente, el golf empieza a ser —de verdad— para todos.

Por: JPA el 24 de abril, 2026
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