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Enrique Orellana
“El golf me lo ha dado todo”
Foto por: Chilegolf

A sus 85 años de edad, Enrique Orellana continúa dedicando sus días a la enseñanza de esta disciplina. Esta vez, no en la cancha de un club, sino en el Polideportivo de Ñuñoa, donde lleva cuatro años entusiasmando en este deporte a un grupo de adultos mayores. Ex campeón de Chile por 10 años, dejó el tenis por el golf a los 17 años cuando su padre, que era cuidador en el C.G. Los Leones le regaló su primer juego de palos. A esa edad inició una brillante carrera que lo llevó a disputar diez mundiales y al ser el primer chileno hasta hoy que ha jugado como profesional en el Masters de Augusta, en 1964. Orellana también traspasó fronteras entregando sus conocimientos en países como República Dominicana y Argentina.

Llegué al Club de Los Leones cuando tenía 6 años, donde mi papá, Enrique Orellana Marchant, trabajaba manteniendo la cancha. Nos dieron casa yahí viví y me crié.Ahí se desarrolla toda mi historia.

En ese tiempo no había ni locomoción para llegar al Club. A los 17 años,cuando salí del colegio, mi papá me preguntóque quería seguir estudiando. Y le contesté: “Golf”. Yo jugaba tenis, pero me enteré que había un campeonato de golf, donde el ganador se iba a competir a Estados Unidos. Eso fue lo que me motivó para decidirme por este deporte. A la semana siguiente, mi papá ya me había comprado un juego de palos y de ahí no paré hasta que fui campeón de Chile por diez años seguidos.

Mi papá me dijo que, si quería dedicarme al golf, me tenía que levantar temprano y practicar todo el día, de lunes a viernes. Ese fue el trato que hice con mi papá y fui súper disciplinado. Practicaba sin parar. Tenía permiso para jugar ahí y después el club me contrató como profesor y me mandó a Buenos Aires a hacer unos cursos. Mis primeros maestros fueron mi papá y los profesionales del Club de esa época. Varios de ellos eran argentinos y me ayudaron mucho. Alberto Salas, que era muy buen profesor, me corregía en lo que fallaba.

Me apasioné por este deporte tan bonito, que requiere mucha concentración y mucha práctica. Hay que practicar mucho. 

Entré directo como golfista profesional y empecé a jugar torneos y a hacer clases ahí en el mismo Club. Luego gané mi primer Abierto de Chile en el año ´56, y después me incorporaron al equipo para ir al Mundial a Japón. Tenía apenas 19 años en esa época. Jugué diez mundiales representando a Chile. El primero fue el año ´57 en Japón, luego el año ´58 fui a México; el año ´59 a Australia. Luego jugué en Irlanda, donde tuve la oportunidad de jugar con Gary Player. Luego vino Italia, Francia, España y Buenos Aires. Fueron 10 mundiales en total los que jugué. Y gané 10 años seguidos el Abierto de Chile para ir al mundial. Era el primero del ranking.

También me invitaron a jugar el Masters de Augusta como profesional, el año 1964. He sido el primer chileno que ha jugado esta competencia como profesional. Ahí me gané el segundo puesto en la canchita corta de par 3, una canchita de nueve hoyos.

La experiencia que más me ha marcado es estar en los mundiales porque ahí uno aprendía de los americanos, japoneses, y copiaba todo lo bueno de esos grandes jugadores.

Mi referente en los primeros años era Alberto Salas que era uno de los buenos jugadores del Country Club. Él ganó ese famoso torneo que daba la oportunidad de ir a competir a Estados Unidos con todo pagado Después tuve la oportunidad después de jugar como 4 mundiales con él.

Más tarde, comencé a trabajar como profesor. Estuve por 10 años en un Club de Golf en República Dominicana y un año en Buenos Aires. En Argentina se pagaban muy bien las clases de golf en esa época. En República Dominicana no se regían por las reglas, entonces yo les entregué las normas por escrito indicando que tenían que terminar el hoyo embocando la pelota. Y mandé varios espías para que me indicaran quien no había terminado, y así fui haciendo la tabla con los descalificados por no terminar. Me fue muy bien, a mi regreso a Chile me compré mi casa y auto al contado.

Hoy tenemos al mejor referente del golf en Chile en Joaquín Niemann. Poco a poco los muchachos se están entusiasmando como él, que se fue a Estados Unidos. Tienen que ser buenos. Se gana mucha plata, pero así también se gasta mucho. Hay que pagar viaje en avión, caddie, hotel, comida y cada uno se paga. Por eso digo, tienen que ser muy buenos para que puedan financiar su carrera. Cuando te invitan es más fácil porque es con todo pagado. En mis tiempos me invitaban a jugar a Colombia o a Ecuador y me pagan pasaje y estadía. Yo iba mucho a Buenos Aires, pero por cuenta mía, y sabía que si jugaba bien me iría bien, y ahí gané el torneo más importante que se jugó ese año el “Torneo de Maestros”.

El golf se ha ido abriendo a todos los públicos, ahora está la cancha de Mapocho para no socios, pero igual tiene un precio elevado. Esas canchas donde se juega debieran cobrar un día más barato para que más gente pueda practicar este deporte y quizás salgan buenos jugadores.Por ejemplo,antes los caddies tenían posibilidad de jugar los lunes y eso ya no existe eso. La Federación podría tratar de encontrar un terreno - que no es fácil- con una municipalidad donde hacer una cancha pública y con baja tarifa.

De todas maneras, veo cada vez más gente practicando. Por ejemplo, los adultos mayores del Polideportivo (de Ñuñoa) a lo que les hago clase los veo muy entusiasmados, se compran sus palos y todo. Ahora también la Federación está auspiciando clases en los colegios para los niños. Yo creo que por ahí pueden salir más jugadores.

Llegué a Ñuñoa porque el alcalde Andrés Zarhi me conocía de hace bastantes años, era vecino mío y muy amigo de mi hermano, con quien jugaba golf. Cuando volví a Chile, me llamó y accedí a participar en este proyecto. Así me entretengo y sigo en el golf. En vez de estar en la casa estoy mejor enseñando, me entretengo con ellos, y ellos se entretienen conmigo.

Llevo cuatro años haciendo clases a los adultos mayores donde tengo cerca de 12 alumnos. Practicamos en el Polideportivo donde tenemos pisos de esponja y ahí tiramos las pelotas hacia una malla. Ahí se practican todos los palos. También vamos a una cancha camino al norte que se llama Club Aconcagua que tiene una cancha de par 3,y en El Paico Alto, que tiene una cancha de golf de nueve hoyos. En el Club Los Leones nos permiten jugar los días lunes que está cerrado y ahí jugamos tranquilos. También nos dieron permiso para ir a practicar al Country los días martes. Por pandemia está cerrado, pero una vez que se abra retomaremos.

Hoy muchos jóvenes están entusiasmados con Joaquín Niemann. A ellos les digo que la única manera es que puedan irse a jugar a la Universidad de Estados Unidos. El que se vaya tiene que jugar muy bien para luego entrar a los torneos de las series grandes. Por eso digo: el que se va y juega bien tiene muy buen futuro.

El golf me lo ha dado todo. Viajé mucho, conocí mucho y me fue bien en lo económico. El golf ha sido mi vida.

Publicado el 23 de abril, 2021
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