El golf de Chile tuvo la semana pasada una de las semanas más alegres del último tiempo. Se sabe lo difícil que es para nuestro país conseguir triunfos por equipos a nivel sudamericano, debido a la gran categoría de los rivales que enfrenta y porque se debe dar un número importante de factores para alcanzar estos logros.
Por ello el coronarse como campeones sudamericanos juveniles en la categoría Varones debe ser relevado en todos sus méritos. El Club de Golf Las Brisas de Chicureo fue escenario de una verdadera hazaña.
Hace 14 años que no se levantaba este trofeo, desde el año 2001 cuando el equipo masculino conformado por Benjamín Alvarado, Hugo León y Juan León, junto con el femenino integrado por Nicole Perrot, Claudia Rigo Righi y Camila López se impusieron en ambas categorías en el Sudamericano Juvenil disputado en Lima, Perú.
Se entiende sobremanera la alegría y orgullo que desbordaba al término de la competencia en los rostros de los jugadores nacionales. Joaquín Niemann, Carlos Bustos y Gabriel Morgan celebraron con el alma su victoria, acompañados de un público eufórico entre los que se contaban dirigentes, familiares, aficionados de este deporte y muchos de los integrantes de esta importante generación de golfistas que habitualmente compiten con estos tres mosqueteros en los torneos locales.
Pero la felicidad también estaba sustentada en la satisfacción de ver hecho realidad todo el esfuerzo previo, con una planificación muy estudiada y exigentes entrenamientos durante las últimas semanas. Aquí es importante relevar la labor cumplida por el coach Miguel Reinoso, el directorio de la Federación Chilena de Golf y del delegado nacional en el Sudamericano, Manuel José Ugarte, junto a todo el equipo administrativo de la FCG.
El apoyo técnico y sicológico a todos los integrantes del equipo fue clave, porque así pudieron mantenerse firmes en los momentos en que más apremio tenían, con dos elencos como Argentina y Brasil que los acechaban de cerca en las instancias decisivas.
Frases que diariamente se repetían como “debemos mantenernos tranquilos”, “tenemos que hacer lo mismo que hemos estado practicando” o “estamos muy unidos” son una muestra de lo que tenían en su mente los jugadores.
Ahora su próximo desafío será el Mundial Junior, que se disputará en Japón, donde no sólo tendrán que representar a Chile sino también a Sudamerica, ante los mejores jugadores de todo el planeta en su categoría.
No es un objetivo menor, pero estos tres muchachos han demostrado que son capaces de superar muchos obstáculos y enfrentar a cualquiera que se les ponga enfrente con sus mejores armas. Seguramente volverán a dejar en alto el nombre de nuestro país, no sólo en lo deportivo sino también en lo humano, porque los grandes jugadores también son grandes personas.
¡Felicitaciones!