Desde la previa del 147ª Open Championship se decía que la diferencia podía radicar en los últimos tres hoyos. Sin embargo, el italiano Francesco Molinari se apoyó en su arremetida sabatina para preparar una estrategia muy conservadora que le permitió imponerse en el torneo para ganar el primer major de su carrera y convertirse en el primer italiano en ganar un grande.
El jugador nativo de Turín estuvo con ritmo perfecto en la definición del torneo, jugando seguro y sin cometer errores, lo que le permitió sacar un balance más que positivo de los únicos dos birdies que embocó hoy, al 14 y el del 18 para llegar a un acumulado de -8 y sentenciar el torneo, sacando dos golpes de diferencia sobre sus seguidores más cercanos.
Molinari tuvo un día loco en Carnoustie, porque tras acertar solo el 40% de los fairways, pudo salvarse de los problemas en los que se metió. “Pude salvarme en todos y la verdad que no puedo creer haber salido sin bogeys en una cancha como esta y en un día como este”, afirmó el jugador de 35 años tras alcanzar la hazaña.
Mención aparte, claro está, para Tiger Woods, que se mantuvo en la pelea por el título hasta el cierre de la ronda, igualando el primer lugar en alguna oportunidad e ilusionando a todos los amantes del golf con la posibilidad de poder verlo levantar el Claret Jug por cuarta vez en su carrera.
El californiano terminó T6, mientras que otro que animó hasta el final fue Rory McIlroy, que junto a Justin Rose, Kevin Kisner y Xander Xauffele, cerraron el torneo como runner up, a dos golpes de Molinari.