La 115º edición del US Open inscribió su ganador y su nombre es Jordan Spieth. En un dramático final el estadounidense se llevó el trofeo para convertirse en leyenda, junto con los seis jugadores que han logrado ganar en el mismo año el Masters de Augusta y el Abierto de los Estados Unidos. Además, se inscribió como el golfista más joven en adjudicarse este torneo desde que lo hizo Bob Jones en 1923.
El tejano tuvo que vivir un dramático final para coronarse en Washington. Es que Chambers Bay se convirtió en un campo de batalla que tuvo su clímax en el par 5 del hoyo 18 cuando Spieth llegaba con dos tiros al green y embocó tras dos putts el birdie para esperar el resultado de su compatriota Dustin Johnson, quien venía en la última salida con -4.
Un birdie de Johnson hubiese llegado a desempate, pero él hizo lo mismo que el ganador del reciente Masters y estaba putteando para eagle en la última bandera de la jornada.
La concentración de Johnson era máxima. Si embocaba desde los cuatro metros sería el flamante campeón del torneo. Pero no fue así y fue tal su nerviosismo por la opción de adjudicarse su primer major que el norteamericano erró la línea y pasó de largo dejando un putt comprometedor de casi un metro. Increíblemente no pudo meter este golpe que le daba ell boleto a la definición y se debió conformar con el segundo lugar empatado con el sudafricano Louis Oosthuizen.
El complicado recorrido del último día dejó atrás a jugadores que llegaban en lo alto para la última jornada. El sudafricano Branden Grace cayó al cuarto puesto con -3, mientras que el australiano Jason Day no pudo completar la hazaña y quedó en el 9º lugar con par de cancha.
Por otro lado, hubo golfistas que ascendieron posiciones, como Adam Scott quien presentó la mejor tarjeta del día al anotar 64 impactos (-6) para terminar 4º con un acumulado de -3. Mientras que también hubo ofensiva para el Nº1 del mundo, el norirlandés Rory McIIroy quien terminó 9º con par de campo. Pero fue el nombrado Oosthuizen, quien acarició el título milagrosamente después de su +7 del primer día al terminar a un tiro para forzar el desempate, pero su -4 no le alcanzó para ello.
Y así finaliza un peculiar Abierto de los Estados Unidos, que se jugó en una cancha que terminó por convencer a los espectadores y que trajo más de un dolor de cabeza para los participantes. Por otro lado, Spieth, a sus cortos 21 años, se convirtió en leyenda y lleva dos majores seguidos conquistados. Con esto, finaliza una semana intensa de golf y se prepara para otra en un mes cuando se juegue el tradicional British Open.