Como muchos de ustedes, también estoy trabajando desde mi casa. Instalé mi oficina en el living con vista al jardín de mi edificio. Hoy viene el jardinero así que alcanzo a sentir ese olorcito a pasto recién cortado que me gusta tanto, y se me vienen a la memoria esas mañanas con rocío jugando golfito con los partners. En esta época, las canchas y sus árboles se pintan de todos colores, al tiempo que el pasto se empieza a secar y aparece la cancha de invierno, donde es casi imposible pegar un wedge desde las 100 yardas.
Me estoy perdiendo los Ginkos del hoyo 1, los Liquidambar del 2, los Robles Americanos del hoyo 6, los majestuosos Acer Japónicos del 10 y, por su puesto, el Palo Borracho de la laguna del 18. Me estoy perdiendo el otoño y, ahora que no puedo disfrutarlo en vivo, me hace más falta que nunca. Sé que la cancha, que está como en barbecho, para la primavera o para cuando podamos volver estará mejor que nunca, así que por el minuto el olor a pasto es todo lo que tengo.
Lo que si he estado haciendo es estudiar y refrescar las Reglas de Golf, dado que hay varios cursos que se han organizado, siempre es bueno que puedan revisar los que da la R&A, y de paso tener acceso gratis a la mejor información desde su fuente, en una web que es muy simple pero espectacular, por lo que aquí les dejo el link
Seguramente están todos ansiosos por volver a las canchas. Yo estoy igual, pero debemos ser responsables y esperar a que se tomen todas las precauciones, pasen todos los peaks, se aplanen todas las curvas y lleguen todos los respiradores. Y si no lo hacen por ustedes o por sus familias, háganlo por la personas que trabajan para nosotros en los clubes, y que no llegan en auto sino que en buses, y no se demoran 20 minutos sino que 2 horas, y que seguramente cuando les toque ir a un servicio de salud tendrán que esperar varias horas para ser atendidos si es que, y no como nosotros que tenemos la suerte de ir a una clínica privada y sabemos que nos van a atender lo más rápido posible.
Yo se que nuestra economía no da para estar sin actividad por mucho tiempo, por lo que tendremos que aprender de una nueva normalidad, salir a trabajar, encontrarnos con más gente, aprender a no saludarnos de beso ni de mano, y en este escenario el golf, créanme, es un suntuario, aunque para muchos se sienta como un bien de primera necesidad. Desde la Federación ya estamos trabajando en un protocolo para cuando podamos volver. Solo les pido paciencia, ya que, en algún momento, más temprano que tarde, miraremos hacia atrás, y nos reiremos de este mal sueño mientras metemos un putt de 5 metros para ganar el hoyo.