Hoy fue el día más temible en Winged Foot. Siempre se ha dicho que el U.S. Open se gana con pares y especialmente en esta cancha, ese dicho cobra aún más valor. Solo un jugador terminó con acumulado de bajo par y nunca entregó tarjeta sobre 70. Hablamos de Bryson DeChambeau que, con una ronda final de 67 (-3) remontó una diferencia de dos golpes para quedarse con el título.
Fue un día impecable para el físico estadounidense en un recorrido que fue inclemente con todos los jugadores del field, y fue el único en jugar bajo par en la ronda final con una tarjeta de un águila, dos birdies y un bogey que le permitió terminar con una amplia ventaja sobre Matthew Wolff que se derrumbó y terminó en el segundo puesto con acumulado de par de cancha.
En el caso de Joaquín Niemann, no tuvo el mejor día. Este domingo completó su recorrido con 77 golpes, siendo su parcial más alto de toda la semana en Winged Foot. Comenzó con una primera vuelta complicada, con dos dobles, dos bogeys y tres birdies, mientras que en el regreso al Club House se subió en las banderas del 10, 15, 17 y 18 para cerrar su participación en el segundo U.S. Open de su carrera en el puesto T23 (+10).
Así, Joaco registra un resultado positivo y se convirtió en el mejor latino del campeonato, dado que Abraham Ancer (+21) se ubicó T56, mientras que Sebastián Muñoz (+24) finalizó T59.
Así se baja el telón del 120º U.S. Open Championship en un Winged Foot que no decepcionó. Ahora, la cuenta regresiva para 2021 se activa, en la próxima edición del torneo que se disputará en el mítico Torrey Pines.