Una de las cosas que llamó la atención de jugadores y de los amantes del golf a nivel mundial durante la semana pasada en The 150th Open Championship fue el lentísimo ritmo de juego que vimos en St. Andrews. En la primera ronda, hubo grupos, como el de Tiger Woods, por ejemplo, que terminaron los 18 hoyos en un increíble tiempo de seis horas y nueve minutos.
“Realmente es triste (…), es algo que nunca debería pasar”, fue una de las contundentes declaraciones que dejó el campeón de U.S. Open, Matt Fitzpatrick al término de su eterno día de golf en St. Andrews.
La conclusión que dejó el análisis hecho por el Comité del Campeonato, organizado por la mismísima R&A en “La Cuna del Golf”, fue que las condiciones en las que jugó St. Andrews marcaron la tendencia hacia la lentitud que vimos en el último major de la temporada, especialmente durante las dos primeras rondas.
Los fairways corrían más rápido que los inmensos greens. Esto se aunó a que casi todos los pares cuatros eran alcanzables de un golpe, los profundos bunkers y la naturaleza de los links de St. Andrews con fairways y greens cruzados marcaron un poco el punteo de claves para el ritmo de juego que vimos.
Así lo dijo el árbitro español José María Zamora, que fue parte del equipo que reguló el juego la semana pasada en Escocia, a un diario del país ibérico, reconociendo que todas esas circunstancias convergieron en un “caos total”.
“En este campo es un poco inevitable. Los jugadores siempre lanzan para fallar a la izquierda, porque si te vas a la derecha puedes acabar fuera de límites. Eso provoca que esas bolas acaben interfiriendo en los grupos que vienen en el otro sentido, y eso obliga a que unos tengan que esperar a que los otros pasen. St. Andrews es el peor campo para el juego lento. Hay pares cuatro a los que se llega de un golpe y pares cinco a los que se llega de dos, y eso ralentiza aún más porque unos no pueden salir desde el tee hasta que los de delante se vayan del green. A veces hemos pedido a los jugadores que marquen bola y que tiren los siguientes”, fueron parte de las declaraciones de Zamora al Diario El País de España.
En el caso de lo visto durante el Abierto Británico tiene sus por qué. Ahora, trasladando el escenario a territorio local, se destacan los esfuerzos que ha realizado la Federación Chilena de Golf, a través del Comité de Reglas liderado por Jorge Schultz y la Escuela de Reglas encabezada por Guillermo Christiansen, de mejorar el promedio de tiempos de juego en las competencias que se realizan en nuestro país.
Es que, durante los últimos años se ha visto un avance importante en esta materia, resaltando el trabajo orientado a la capacitación de nuevos oficiales de reglas, además de personal de clubes y comités de golf, lo que ha permitido evidenciar una disminución notable en los tiempos de juego para los campeonatos válidos para el Ranking Nacional Oficial (RNO) y World Amateur Golf Ranking (WAGR).
En este contexto, conversamos con Guillermo Christiansen, director de la Escuela de Reglas de la FChG, quien destacó que, en relación a los tiempos de juego, son varias las variables que influyen pero ciertamente hay conceptos básicos a cumplir.
“Debe haber una política clara y objetiva de tiempo de juego considerando todas las variables como distancia entre green y salidas, distancia entre el hoyo 9 y 10, entre otros. Esto permite de tener una Tabla de Tiempo lo más realista posible”, comentó.
Mencionó también aspectos relacionados a las características de la cancha, como fue el caso de lo que vimos en St. Andrews. “También el layout, largo del campo, condiciones de los greens pueden condicionar el tiempo de juego. Por ejemplo, un par cuatro corto que se puede llegar de 1 golpe demorará, porque se debe esperar a que terminen el hoyo para jugar”.
También hizo una reflexión sobre el trabajo permanente que se puede hacer para tener un ritmo de juego óptimo. “Siempre se puede hacer algo para mejorar los tiempos de juego, como por ejemplo tener Forecaddie para evitar perdida de Bolas, checkpoint para marcar posición de los grupos y detectar oportunamente posibles retrasos para poder actuar en tiempo y forma”.
“Estamos convencidos que un buen ritmo de juego hace mucho más agradable el juego y, por supuesto, también más justo para todos, además de poder programar los distintos trabajos de preparación del campo para el próximo día y posibles playoffs en la ronda final”, cerró Christiansen.
De esta manera, se ratifica el compromiso de la Federación Chilena de Golf para fomentar un buen ritmo de juego en las distintas competiciones que se realicen a nivel nacional, especialmente en la temporada alta que se aproxima, y que comenzará a partir del próximo mes de septiembre.