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Golf en Perspectiva: Jugar al golf, una forma de vivir mejor
Los golfistas encuentran en el deporte una forma posible, disfrutable y sostenible de moverse.
Por: JPA (09 de mayo de 2026)
Foto por: @Pelotapasto

Durante mucho tiempo, el golf fue contado desde sus campeonatos, sus ganadores, sus grandes campos y sus momentos inolvidables. Pero hay otra historia, más silenciosa y quizás más profunda, que hoy empieza a tomar cada vez más fuerza: el golf también es salud.

No es solo una percepción. La evidencia lo respalda. Una estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine señaló que el golf puede aportar actividad física de intensidad moderada y asociarse con beneficios cardiovasculares, respiratorios, metabólicos y de bienestar mental. Otro estudio realizado en Suecia, sobre más de 300.000 golfistas, encontró una menor mortalidad entre quienes practicaban este deporte, con una diferencia equivalente a una mayor expectativa de vida estimada en aproximadamente cinco años.

El golf obliga a caminar, a coordinar, a decidir, a respirar, a concentrarse. Pero también invita a compartir. Y allí aparece una de sus mayores virtudes: es un deporte que acompaña distintas etapas de la vida. Se puede jugar de niño, de adulto, en familia, con amigos, en competencia o simplemente como una manera de estar en movimiento.

En tiempos donde el sedentarismo, el estrés y la desconexión social son desafíos crecientes, el golf ofrece algo poderoso: movimiento al aire libre, contacto con la naturaleza, concentración mental y vínculo social. No cura todo, no reemplaza otros cuidados, pero suma. Y suma mucho.

Estudios recientes también han comparado sus efectos con otras formas de ejercicio aeróbico. Una investigación publicada en BMJ Open Sport & Exercise Medicine observó que una ronda de golf puede producir beneficios cardiometabólicos relevantes en adultos mayores, incluso frente a actividades como la caminata tradicional o la marcha nórdica.

Por eso, cuando hablamos en nuestra última editorial del crecimiento global del golf, no hablamos solo de más jugadores. Hablamos de más personas encontrando una forma posible, disfrutable y sostenible de moverse. De más jóvenes entrando al deporte y dejando por algunas horas las consolas de videojuegos o los teléfonos móviles. De más adultos manteniéndose activos. De más familias compartiendo un historia, una actividad sana.

El crecimiento que el golf ha mostrado en Chile (y en todo el mundo) en los últimos años —más vueltas jugadas, más jugadores activos, más competencias y mayor estructura— no puede entenderse solo como un fenómeno deportivo. También es una señal cultural. Cada nueva ronda, cada nuevo jugador y cada club que abre sus puertas representa una oportunidad para acercar el deporte a más personas y, con ello, acercar también una forma más saludable de vivir.

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