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Sady Ortega
“Soy caddie y me encanta este trabajo”
Foto por: Chilegolf

Sady Ortega es un personaje conocido y querido en el circuito del golf. Especialmente en el Club de Polo, donde trabaja como caddie desde hace 36 años. Nacido en Osorno, llegó a Santiago a los ocho años y comenzó una estrecha relación con este deporte que conoce como la palma de su mano y que lo mantiene lleno de vida. A sus 61 años, y pese a encontrarse con algunas dificultadas físicas, sigue completamente activo y motivado día a día por este oficio que considera su vida. Aquí nos entrega su visión de este deporte, relata la pasión que siente por su trabajo y cuenta anécdotas que lo han llevado a ganarse el cariño y respeto de sus pares y de los socios del Club.

Quiero este deporte y me encanta este trabajo. Si no existiera una cancha de golf no sabría qué hacer. Soy caddie y esto es lo que hago y lo que quiero.

A los 8 años llegué a vivir con mis padres al lado del Club Sport Francés. Llegamos como cuidadores a una casa particular. Mi papá trabajaba como carpintero y mi mamá daba pensión a los trabajadores del Sport Francés. Un día, en el Club hubo un campeonato de tenis donde faltaron peloteros y un profesor llamó a tres niños que vivíamos por ahí para que fuéramos a trabajar como peloteros. Nos pagaron 50 escudos por trabajar todo el día y quedamos felices. Al otro día, hubo otro campeonato, pero de golf. También faltaron caddies y nos mandaron a buscar nuevamente. Éramos tan chiquititos que arrastrábamos el bolso con los palos. Nos pagaron más que en el tenis, así que decidimos trabajar los sábados y domingos en la cancha de golf. Así empezó toda mi historia.

Cuando volví del servicio militar, trabajé con mi papá como subcontratista de carpintero, pero extrañaba el pasto y la cancha. Así que decidí irme a trabajar al Club de Polo, donde estoy hasta el día de hoy.

Me siento muy orgulloso de este trabajo, donde he tenido tantas vivencias y anécdotas que podría escribir un libro. Mucha gente trabaja por obligación, pero yo trabajo en lo que me agrada, tengo horario flexible y lo único que veo son paisajes verdes, pajaritos y un campo libre de ruidos. Yo no tengo estrés, mi único estrés es no estar en un campo de golf.

El trabajo de caddie es mucho más que llevar los palos. Hay personas que en su trabajo quizás son mal genio y conmigo son tranquilos. Uno es como un psicólogo, la gente se desahoga conmigo, me cuentan sus cosas, me van tomando confianza, pero con respeto. Mis padres siempre me enseñaron que el respeto primero. El respeto lleva a lo que uno puede ser más adelante, si yo no fuera respetuoso no estaría en el Club.

En este trabajo he podido trabajar con distintos personajes como el ex Presidente de la República Eduardo Frei, y soy muy amigo también del Kike Morandé.

A los nuevos jugadores que salieron también los conozco, como Mito Pereira, Benjamín Alvarado, Felipe Aguilar, Hugo León. Ellos eran socios y después se hicieron profesionales y están representando a Chile en el extranjero. De ahí también salió nuestro Joaco Niemann que es nuestra maravilla. A todos esos personajes los conozco, tengo un respeto único por ellos y también me respetan a mí.

No he trabajado con todos los profesionales chilenos, pero los conozco a todos. Me tocó trabajar con el gran profesional Francisco “Cachulo” Cerda, era el mejor jugador de esa época. La generación de ahora no lo recuerda, pero las generacionesde hace 20 o 30 años atrás sí. Y otro destacado que conocí también de chico era el “Tío Torres” que representó a Chile en un mundial y falleció recientemente.

El golf es un deporte que quiere crecer. Sé que se facilita a niños de escasos recursos el ingreso a clubes, donde le pasan los palos, para hacer más accesible esto. La gente de menos recursos puede decir “¿cuándo podría mi hijo llegar a jugar golf?”, pero sí, creo que tienen posibilidades, todo se puede. La mayoría de la gente joven que ahora juega golf, antes decía que es un deporte para gente mayor, pero yo les decía que es un deporte bonito. Y muchos niños ahora ya no les interesan tanto el fútbol ni el tenis, ahora les interesa el golf.

Hoy todos los niños quieren ser Joaquín Niemann y lo veo en mi club. Antes no teníamos tantos niños jugando, se han incentivado harto, incluso la otra vez vi un chico de 3 años con su bolsito de golf y ya le pegaba a la pelota. También veo que la escuela de Eduardo Miquel está llena, veo que este deporte ha ido tirando para arriba, pero falta mucho porque en la televisión solo hablan de fútbol y tenis, y al golf le dan muy poco tiempo.

Hay comunas donde se está dando clases a través de las municipalidades, como en Ñuñoa. Ojalá que los clubes pudieran apadrinar más colegios y les dieran un día para ellos para ver si les gusta. Creo que debe ser a nivel de municipalidades, para que tenga más auge el golf. Ojalá que hubiera periodistas más dedicados al golf y que en las noticias se hablara más de este deporte. Es poco difundido entonces nadie lo entiende.

Hay una anécdota que viví en carne propia y que habla por sí misma: se jugaba el Pro am del Abierto de Chile como parte del PGA Tour Latinoamérica en el Club Mapocho y la gran figura que traían era el Ángel Fernández Cabrera, ganador de la chaqueta verde y mejor jugador de Argentina. Al evento también estaban invitados Borghi y Esteban Paredes. Los periodistas sólo esperaban a Paredes y cuando entró el “Pato” Cabrera nadie lo pescó. Por eso digo que hay mucho desconocimiento.

Ahora hay menos trabajo para el caddie. Antes había muchos caddies que salían buenos para el golf y luego se hicieron profesionales, pero ya no hay generaciones nuevas que salgan de gente con menos recursos. Ahora aparecieron los autitos eléctricos y nuestro trabajo va mermando, pero al golfista que le guste tener caddie siempre va a llevar, entonces siempre vamos a estar presentes. Cada vez son menos los golfistas que llevan caddie, nos están cambiando por los carritos eléctricos, pero seguimos dando la lucha.

A mi gustaba el golf, tanto que incluso me hice un palo con un fierro que doblé, le puse manguera y con ese me iba a jugar a las canchas del Sport Francés. Pero no era mi pega, me gusta más aprender y después enseñar. Se abrieron cursos para ser profesionales, pero la edad ya me había pillado, aunque como caddie me las gané igual. Si alguien me pregunta, sé dirigir y puedo enseñar lo básico de cómo tomar el palo.

Tengo una anécdota al respecto: existía un campeonato que se llamaba las “Cien Águilas” donde una persona de cada rama de las Fuerzas Armadas tenía que representar a su institución jugando golf. Bueno, me llevaron a un general de Carabineros el día antes del campeonato para que le enseñe a pegarle a la pelota. El general que no le pegaba nada y comencé a enseñarle. Al final, representó a su institución como golfista y quedó muy agradecido con lo que le enseñé.

Mientras pueda caminar, yo seguiré en las canchas. Hace un año me operaron de un riñón porque tenía cáncer y ahora tengo una hernia en la columna que me estoy tratando. No sé si estoy tocado con una varita de mago, pero mi operación fue posible gracias a la ayuda de los socios que me han pagado todo e incluso me visitaron en la clínica. Muchos me dicen que estoy cosechando lo que he sembrado…, y eso se agradece. Ahora mismo, en este tiempo de pandemia, socios del club han hecho una especie de Teletón, a través de una cuenta para ayudarnos a los caddies. Me siento orgulloso del lugar donde trabajo. ¿Qué más agradecidos podemos estar?.

Publicado el 02 de junio, 2021
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