Uno de los grandes desafíos que enfrenta hoy el golf chileno no está únicamente en formar mejores jugadores, sino también en lograr que más personas descubran este deporte y encuentren espacios para permanecer en él. Esa es una de las principales conclusiones del proceso de planificación estratégica que la Federación Chilena de Golf ha desarrollado durante los últimos meses junto a expertos y en estrecha colaboración con The R&A.
La hoja de ruta es clara: hacer crecer la base de jugadores federados, ampliar las oportunidades de participación y derribar las barreras que históricamente han limitado el acceso al golf. Dentro de ese objetivo, el desarrollo del golf femenino ocupa un lugar prioritario. Actualmente, la participación de mujeres en nuestro deporte sigue siendo menor de lo que aspiramos como Federación, por lo que ya se están implementando programas específicos tanto en Santiago como en regiones, particularmente en Viña del Mar y Concepción. La intención es generar más espacios de aprendizaje, práctica y competencia que permitan atraer y retener a nuevas jugadoras.
Otro de los pilares estratégicos es el fortalecimiento del golf adaptado. Chile tiene una oportunidad importante de crecimiento en esta área y queremos avanzar decididamente en la formación de jugadores y equipos que representen al país en competencias internacionales. La realización de las Olimpiadas Especiales 2027 representa un incentivo adicional para acelerar este desarrollo y construir una estructura deportiva sólida, tanto para deportistas con discapacidad intelectual como física.
Sin embargo, el desafío más importante sigue siendo el acceso. Durante años hemos escuchado que el golf es percibido como un deporte difícil de conocer y aún más difícil de practicar. Por eso, uno de los sueños que esperamos concretar durante esta administración es contar con un driving range verdaderamente público, abierto a toda la comunidad y pensado como una puerta de entrada al golf para miles de personas. Pero acercar nuevos jugadores es solo el primer paso. Tan importante como atraer es lograr que permanezcan en el deporte. La experiencia internacional demuestra que muchos principiantes abandonan porque no encuentran continuidad, grupos de juego o lugares donde seguir desarrollándose.
Por ello, estamos trabajando en distintas iniciativas que permitan acompañar mejor a quienes recién comienzan. Una de ellas apunta a facilitar el proceso de obtención del handicap, manteniendo los estándares y valores propios del golf, pero buscando mecanismos que permitan una incorporación más amigable para los nuevos jugadores. En esa misma línea, seguiremos fortaleciendo el programa Pay & Play, una modalidad mediante la cual diversos clubes permiten que jugadores no socios puedan acceder a sus canchas en horarios de menor demanda y a valores más accesibles. Este programa representa una herramienta concreta para ampliar oportunidades de juego y generar un puente entre quienes se inician en el deporte y los clubes que forman parte de nuestra comunidad golfística.
La competencia también será un elemento fundamental para el crecimiento futuro. Queremos generar más instancias de participación durante el año, fomentando una cultura deportiva activa que mantenga motivados a jugadores de todos los niveles. La experiencia de otros países demuestra que una mayor oferta competitiva contribuye directamente al desarrollo técnico, al sentido de pertenencia y a la formación de jugadores capaces de representar exitosamente a Chile en el ámbito internacional.
Cuando pienso en la Federación Chilena de Golf dentro de los próximos años, imagino una institución cada vez más cercana a los jugadores, a los clubes y a toda la comunidad golfística. Una Federación que no solo organice campeonatos, sino que también apoye el desarrollo de canchas, promueva buenas prácticas de gestión, impulse la formación técnica y acompañe a quienes desean crecer dentro del deporte. Imagino también una Federación con más mujeres jugando golf, con programas consolidados de golf adaptado, con equipos nacionales trabajando de manera permanente junto a sus entrenadores y con un enfoque integral que considere preparación técnica, física y psicológica. Pero, sobre todo, imagino una Federación que haya logrado abrir más puertas. Que cuente con espacios públicos de práctica, con más clubes integrados al modelo Pay & Play y con miles de nuevos jugadores descubriendo por primera vez todo lo que este deporte puede ofrecer.
Porque el futuro de este deporte no depende únicamente de cuántos buenos jugadores tengamos, sino de cuántas personas podamos invitar a ser parte de esta gran familia del golf chileno.
Guillermo Christiansen
Pdte. Federación Chilena de Golf